Voy descalzo (casi)

10/08/2011

Desde que completé mi objetivo de correr 10 Km y durante el mes de julio he estado investigando sobre un tema que me ha resultado apasionante. 

La cosa empezó cuando me llegó la referencia de un artículo de la British Journal of Sports Medicine en la que analizaban si la prescripción de zapatillas para correr con talón amortiguado y elevado, control de pronación, sujeciones y demás innovaciones tecnológicas, están basadas en evidencias. La conclusión a la que llegan los autores es que no, me sorprendió. 

De aquí pasé a un artículo de referencia de Lieberman, publicado en Nature en 2010 que me resultó muy revelador. Expone algo obvio: el hombre ha estado andando y corriendo descalzo durante millones de años; las zapatillas de correr modernas, con talón amortiguado y elevado etc. se inventaron en los años 70 del siglo pasado, de modo que hemos estado toda nuestra historia evolutiva corriendo descalzos o con zapatos sin apenas amortiguación. A pesar de la protección y amortiguación del impacto al correr con zapatillas modernas, resulta que se generan mayores fuerzas de colisión que podrían resultar en lesiones de rodillas, caderas y espalda.

Este artículo me sorprendió mucho y me mostró que existe una creciente tendencia a correr descalzo. Es más, en este mes he aprendido que la mayoría de zapatos son perjudiciales, tanto para correr como para andar y lo más interesante es que lo que he leído encaja con mi percepción, con pequeñas cosas que he ido experimentando. 

Hay muchas cosas y quiero contarlas bien, así que escribiré varios posts sobre este tema, pero ya os adelanto que he empezado a entrenar descalzo. Bueno en realidad uso unas zapatillas mínimas, las Vibram Five Fingers, como veis en la foto.

 

Richards CE, Magin PJ, Callister R. Is your prescription of distance running shoes evidence-based? Br J Sports Med. 2009 43(3):159-62. doi:10.1136/bjsm.2009.058453

Lieberman, D. E., Venkadesan, M., Werbel, W. A., Daoud, A. I., D’Andrea, S., Davis, I. S., Mang’Eni, R. O., et al. (2010). Foot strike patterns and collision forces in habitually barefoot versus shod runners Nature, 463(7280), 531–535. doi:10.1038/nature08723

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